Colombianitos que encuentran en el deporte su hogar

Niños y adolescentes de Ciudad Bolívar tienen una realidad diferente a la violencia y la drogradicción, gracias a los valores del fútbol que les transmiten Colombianitos y Bancolombia.

 

El 22 por ciento de las adolescentes que viven en Ciudad Bolívar, en Bogotá, ya son madres, según cifras presentadas por la administración de Gustavo Petro. Esta zona que desde los años 50 ha recibido población de escasos recursos de todo el país, es foco de viviendas de invasión de familias desplazadas por la violencia y con bajos recursos, que no tienen fácil acceso a los servicios públicos, a servicios de salud ni a educación. Además del embarazo a temprana edad, las condiciones están dadas para ser foco de pandillas, violencia y pocas oportunidades para niños, niñas  y adolescentes.

 

Hace 15 años llegó Colombianitos a esta zona marginal de Bogotá, una fundación que trabaja con niños entre los 6 y 18 años para enseñar valores a través del fútbol. “Pocos padres están presentes para acompañar y educar. Por eso, nosotros incluso enseñamos a los niños sobre presentación personal, cómo ir arreglados al colegio y ya los profesores identifican a los niños que pertenecen a Colombianitos”, explica Beatriz Correa, trabajadora social y coordinadora de la Fundación.

Como Juan Alberto Muñoz, quien hoy tiene 22 años, pero llegó de niño a participar en las jornadas de fútbol. Su mamá adoptiva es una mujer con una discapacidad que vende flores y velas en los semáforos. Era tímido, callado y su mayor logro era acatar con disciplina las solicitudes que se le hacían. Poco a poco empezó a trabajar en equipo  y a disfrutar de las jornadas, a tener criterio de cómo entender y trabajar con el otro. Cuando salió del colegio, no quiso quedarse perdiendo el tiempo y pidió a la fundación que lo incluyeran en el trabajo con los más pequeños. “Gracias al apoyo económico de Bancolombia pudimos incorporarlo al recurso humano de Colombianitos y hoy recibe una remuneración, pues acompaña a los niños a los entrenamientos. Nuestro objetivo es que los niños lo vean como un ejemplo, pues ya lo llaman ‘profe’. Que se den cuenta que no roba, no está en pandillas ni dejó a la novia embarazada”, cuenta Beatriz.

Bancolombia hizo una alianza con Colombianitos a finales de 2015, a través de su programa Fútbol para la convivencia, que les ha permitido apoyar a más niños para que hagan parte de este programa, que usa al deporte como herramienta para formar a los niños niñas y adolescentes en valores, convivencia y una proyección de futuro. 

 

Cuando los niños llegan a vivir a la localidad, la Fundación los apoya para que ingresen al colegio, al sistema de salud y a participar en las jornadas lúdico pedagógicas. “Trabajan por temáticas, como resolución de conflictos, trabajo en equipo…durante el entrenamiento se les pone la tarea de jugar con el balón sobre el valor del respeto, por ejemplo. Entonces no pueden empujar, si su amigo se cae lo deben levantar. Luego del juego se hace una reflexión de diez minutos donde todos opinan sobre lo aprendido en la actividad”.

 

Bancolombia apoya diferentes fundaciones en el país que tienen el fútbol como enfoque para transmitir valores a los más jóvenes. Están, por ejemplo, Golazo en el Valle, Fútbol con Corazón en Barranquilla, Tiempo de Juego en Soacha, Fundación Talentos en el Cauca y Colombia Somos Todos en Ibagué.

 

“Si no fuera por el programa, muchos abandonarían el colegio. Esto ha ayudado a disminuir la deserción. Tampoco pensarían jamás en la posibilidad de una universidad. A pesar de que sus padres no estén completamente presentes, los niños y adolescentes aprenden a respetar las normas, adquieren disciplina”, explica Beatriz, quien agrega que lo más importante de Colombianitos es el trabajo en los niveles de aceptación, convivencia y tolerancia. La Fundación, con el apoyo de Bancolombia, sabe que invertir en el proyecto es invertir en la construcción de una mejor sociedad, fortalecer el recursos humano de nuestro país, todo enfocado en la convivencia, a través de los valores que se promueven en el campo de juego.